Planeta Gayfolk

Ficha de un objeto desechado: «Trasto Viejo», de Mike Sain't Louis, leída como una etiqueta de inventario

Portada oficial de «Trasto Viejo», de Mike Sain't Louis

En los almacenes, en los museos y en los puntos limpios, cada cosa que entra o sale lleva una ficha. Un papel con casillas: qué es, en qué estado está, dónde se ha dejado, por qué se retira, quién firma. Es un formato frío, pensado para objetos, y justo por eso sirve para leer una canción que habla de una persona tratada como un objeto.

«Trasto Viejo» tiene una letra mínima: 66 palabras cantadas, de las que 17 son la misma, «trasto». No cuenta una historia ni describe a nadie con nombre. Lo que hace es ir rellenando, verso a verso, algo muy parecido a una ficha de descarte. Así que eso es lo que voy a hacer aquí: tomar las casillas de una etiqueta de inventario y completarlas con lo que dice la letra. Al final, veremos qué casilla queda vacía, porque es la más importante.

Primero, la ficha de la propia canción. «Trasto Viejo» (en la web aparece también en mayúsculas, «TRASTO VIEJO») es obra de Mike Sain't Louis (también escrito Mike Saint Louis), letrista, compositor y productor musical madrileño, que se describe a sí mismo como «el primer cantautor IA». Forma parte de El día de la liberación, el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK de Planeta Gayfolk (GAYFOLK), un ciclo de tres discos de 2026 con 275 canciones en total (90 + 86 + 99). Está disponible en Spotify y con la letra íntegra en gayfolkplanet.com/letras/trasto-viejo.

Casilla 1: denominación del objeto

Respuesta de la letra: trasto.

La palabra elegida no es neutra. Un trasto no es un mueble, ni una herramienta, ni un electrodoméstico. Es lo que ya no tiene categoría: lo que estorba en el trastero, lo que nadie sabe para qué sirve, lo que se aparta con el pie. Llamar «trasto» a algo es negarle un nombre propio y una función.

Y la canción no usa otra palabra para su protagonista. Ni «yo», ni «él», ni un nombre. Solo «trasto», diecisiete veces. Cada verso que empieza por esa palabra es como un sello estampado en la frente del objeto. En la página, la columna izquierda de la letra es casi entera una pared de «trastos», uno debajo de otro, como cajas apiladas.

Casilla 2: estado de conservación

Respuesta de la letra: usado, inútil, acabado, viejo, guarro.

En una ficha de inventario, esta casilla suele tener opciones: nuevo, buen estado, desgastado, inservible. La canción marca todas las malas a la vez. El objeto está «usado» (primera palabra después de «trasto» en toda la letra), es «inútil», está «acabado», es «viejo» y además es «guarro».

Fijémonos en el orden. Lo primero que se dice de este trasto es que ha sido usado. Antes de estar viejo, antes de estar sucio, antes de estar tirado, fue útil para alguien. La degradación viene después. Esa secuencia, uso primero y desprecio luego, es la historia entera condensada en el primer adjetivo.

Mike, en la entrada de su diario sobre esta canción en gayfolkplanet.com, apunta que esas etiquetas casi nunca son de quien las lleva: son las que otra persona le fue colgando. Leída desde ahí, la casilla «estado de conservación» no la rellena el objeto. La rellena quien lo tira.

Casilla 3: ubicación

Respuesta de la letra: en el vertedero más cercano; en el contenedor más apartado.

Aquí la letra da dos direcciones, y las dos llevan superlativo. El vertedero es «el más cercano». El contenedor es «el más apartado». Parece una contradicción, pero no lo es: describe dos criterios de quien se deshace de algo. Que quede cerca, para no tener que esforzarse. Que quede apartado, para que no se vea. El propio autor subraya en su diario esa doble condición, y la resume como prisa y discreción.

Hay también un detalle de puntuación en la versión publicada: «Vertedero» aparece con mayúscula la primera vez y con minúscula la segunda. Puede ser un simple descuido de transcripción, pero en una ficha también podría leerse como el paso de un sitio con nombre propio a un lugar cualquiera. La primera vez, el vertedero impresiona. La segunda, ya es rutina.

Y hay un corte de verso que merece atención:

Trasto dejado en el Contenedor más apartado

La línea termina en «el», un artículo que se queda colgando sin su sustantivo. El verso, literalmente, deja algo a medias, tirado al final de la línea, esperando que alguien lo recoja en la siguiente. Es un encabalgamiento que imita el gesto que describe: dejar algo en el borde.

Casilla 4: motivo de la retirada

Respuesta de la letra: molesta, apesta.

Esta es la única casilla que se rellena con verbos conjugados. En toda la canción solo hay dos: «molesta» y «apesta». Todo lo demás son sustantivos, adjetivos y participios. Así que los únicos momentos en que la letra describe una acción en presente son estas dos quejas: el trasto molesta, el trasto apesta.

Las dos rimas, además, son casi gemelas. Molesta y apesta comparten terminación y forman el pareado más pegadizo de la letra. El motivo del descarte, dicho así, suena a cantinela, a algo repetido tantas veces que se ha vuelto automático. Como esas razones que alguien da para echarte de su vida y que, de tanto oírlas, acabas aprendiéndote.

Ninguna de las dos es un motivo grave. No dice que el trasto sea peligroso ni que haya hecho daño. Dice que estorba y que huele. Son motivos de convivencia, de incomodidad. Lo que se tira no es algo malo, sino algo que ya no apetece tener cerca.

Casilla 5: historial de manipulación

Respuesta de la letra: usado, tirado, dejado, arrojado, abandonado, utilizado, olvidado.

En una ficha profesional, esta casilla recoge lo que le ha pasado al objeto: quién lo movió, cuándo, a dónde. La letra lo resuelve con siete participios, sin contar «acabado», que ya salió en la casilla del estado. Y entre ellos hay una gradación que vale la pena ordenar:

El estribillo junta casi todo en dos líneas atropelladas:

Trasto viejo, tirado, olvidado, Abandonado, utilizado

Cuatro participios seguidos, todos acabados en «-ado». La rima interna produce un efecto de golpeteo, como una lista que se recita deprisa. Y no hay conectores, ni «y», ni «pero». Solo comas. Es la sintaxis de un inventario.

Casilla 6: responsable de la retirada

Respuesta de la letra: (en blanco).

Esta es la casilla vacía que anunciaba al principio. Todos esos participios tienen algo en común: ocultan a quien hace la acción. «Tirado», pero ¿por quién? «Abandonado», pero ¿quién se fue? «Utilizado», pero ¿quién lo usó? El participio es la forma gramatical perfecta para hablar de un daño sin señalar a nadie.

En toda la letra no hay un solo sujeto humano. No aparece un «tú», ni un «él», ni un «ellos». La canción describe el resultado sin nombrar la mano. Y eso tiene dos lecturas posibles, que no se excluyen. La primera: quien canta no puede, o todavía no quiere, mirar a quien le hizo esto. La segunda: da igual quién fuera, porque lo que importa ahora es dónde ha quedado.

Mike enmarca «Trasto Viejo» dentro de una familia de canciones suyas sobre relaciones tóxicas y narcisismo, y precisa que esta se centra en un momento muy concreto: el del descarte, el rato en el contenedor, antes del enfado y antes de la salida. La casilla en blanco encaja con eso. En el contenedor todavía no hay energía para acusar.

Casilla 7: observaciones

Toda ficha tiene un apartado final para lo que no cabe en las casillas. Aquí van tres observaciones.

Primera: la forma es circular. La letra tiene dos estrofas casi idénticas, cada una seguida del estribillo. La segunda solo cambia el arranque: tres «trastos» seguidos («inútil», «acabado», «arrojado») donde la primera tenía dos («usado», «tirado»), y a partir del vertedero repite palabra por palabra el resto de la primera. Es la estructura de un pensamiento que vuelve. Mike lo dice con claridad en su diario: quería que sonara como un pensamiento obsesivo que no te deja dormir.

Segunda: el humor está ahí, aunque cueste verlo. Corear «trasto guarro, trasto inútil» con una melodía pegadiza es casi una provocación. El autor habla de humor negro y de algo que me parece muy bien observado: cuando una frase que te hirió se convierte en algo que puedes cantar a coro, deja de pertenecer del todo a quien te la dijo. Rellenar la ficha con los peores adjetivos posibles, con ritmo, es una manera de quitarles parte del veneno.

Tercera: no es un himno de autoestima. La canción no termina con el trasto saliendo del contenedor ni con una frase de superación. El propio autor lo aclara: no pretende que sea un himno, sino un retrato del punto más bajo. Y defiende que esos retratos también hacen falta, porque antes de quererse mucha gente necesita oír que alguien más ha estado ahí.

Por qué está en el disco de la liberación

La web oficial explica la trilogía GAYFOLK como un trayecto en tres pasos: el descubrimiento del planeta, las ganas de llegar y la liberación. «Trasto Viejo» está en el tercero, El día de la liberación, lo que a primera vista sorprende: es una de las letras más oscuras del catálogo.

Esto es lectura mía, no algo que digan las fuentes: tal vez no haya liberación posible sin pasar antes por el contenedor. Para salir de un sitio hay que reconocer que estás en él. Un álbum que cuenta la liberación necesita incluir el momento exacto del que uno se libera, y «Trasto Viejo» es ese momento, documentado con la frialdad de un inventario. La entrada del diario lo dice a su manera: la canción no te va a decir que no eres un trasto, pero te hará compañía mientras lo piensas.

Firmado: el autor

En las fichas de verdad, alguien firma abajo. En la de esta canción, la firma tiene una aclaración que Mike hace siempre: la letra la escribió él, sin IA, y la música se ha creado con herramientas de inteligencia artificial, entre ellas Suno, algo que declara abiertamente. Él dirige también sus videoclips. En su diario comenta que, con una letra tan corta, la producción tenía que sostener la insistencia sin aburrir. El single sale con su sello propio, MIKE SAIN'T LOUIS, y se puede bajar gratis desde la ficha del single en gayfolkplanet.com.

Preguntas frecuentes

¿De qué habla «Trasto Viejo»? De sentirse desechado por alguien, como un objeto que se tira al contenedor. La letra se compone casi solo de la palabra «trasto» y de adjetivos como usado, tirado, olvidado o abandonado.

¿Por qué la letra es tan repetitiva? Según el autor, para imitar un pensamiento obsesivo, la idea que vuelve una y otra vez cuando uno se siente descartado.

¿En qué álbum está? En El día de la liberación, el tercer disco de la trilogía GAYFOLK de Planeta Gayfolk.

¿Es una canción de superación? No exactamente. Su autor la define como un retrato honesto del punto más bajo, no como un himno de autoestima.

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